Nada
Un muro hecho de silencio.Si tú callas, yo callo.
Si yo callo... tú te vas.
Un oda a la falsa indiferencia
de seguirnos la pista,
desde lejos,
y hacer como si siempre hubiésemos sido
esta mierda que nunca habíamos concebido
y que criticábamos de los demás.
Un juego que ya no (te) es divertido.
No te interesa volver a iniciar la partida:
ya sabes que mi forma de jugar es complicada,
incierta,
o quizás,
directamente,
contigo,
yo no sé lo que es jugar.
Un serio.
Para mí todo lo que tiene que ver contigo es
un serio,
tan serio,
como para un niño jugar,
como para ti jugar a un serio.
Y para ti todo lo que tiene que ver conmigo,
ahora,
se trata de algo mucho más simple. Y no al revés.
Tan simple como el cuerpo por un lado,
y el alma por otro.
El cuerpo sin el alma.
Y ya está.
Y tocarse y besarse y frotarse y calentarse un poco.
Y ya está.
Y luego buenos días ni un temblor ni un vello de punta ni una sonrisa cómplice fugitiva por tu cara ni una mísera emoción incontrolable por tus venas de sangre fría de serpienteasquerosaescurridizagélidaeinsensible.
Y ya está.
Va cesando mi rabia,
y como siempre,
da paso a mi aprendido sentimiento de culpa.
Una culpa cómoda, familiar,
que me acobarda en un rincón,
me achica y me desempodera.
Una culpa interesada en tu consuelo.
Una culpa repugnantemente egoísta,
repugnantemente permisiva,
que me maleduca en el arte de olvidarte,
dejando que aún,
hoy,
después de desidealizarte y destronarte,
este impulso reprimido de evocarte
se me escurra por los dedos,
y que con ellos, en mi cama,
vuelva a buscarte,
a intentarte,
a desearte,
a atraparte,
a apretarte contra mí en el más oscuro instinto,
en la más clara lucidez,
de que sigues siendo tú,
la dueña,
de lo que en la puta vida pienso volver a darte.
Porque si ya no quieres mis lágrimas,
mis sombras,
mis heridas mal curadas,
mi esperanza envenenada de una falsa amistad que hasta yo me creí,
si ya no aceptas que me pueda la emoción cuando te tengo en frente,
y tiemble,
y me cague,
y hable fuerte,
Si sólo piensas en callarme,
en que no te mire,
en taparte la nariz,
y ya se te ha olvidado todo,
y en TODO,
lo que yo una vez,
y mil,
he intentado estar y ser para ti,
entonces,
si esto es todo...
entonces...
yo te digo que...
que...
nada.
Que yo para ti ya no tengo.
Nada.
Por fin... lo he dicho...
nada.
NADA
Nada... nada.
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